Boca sacó a relucir su histórica mística en Avellaneda y se quedó con un triunfo vital frente a Independiente. Con un testazo salvador en la agonía del encuentro, el Xeneize superó un escollo dificilísimo a domicilio y reafirmó su condición de líder absoluto en la clasificación general.
El club de la Ribera pisó fuerte en el Estadio Libertadores de América en un trámite que se presentó áspero y sumamente disputado desde el pitazo inicial. La obligación de sumar de a tres era imperiosa, y el conjunto Boquense supo transpirar la camiseta ante un rival que propuso un juego de mucha fricción en la mitad de la cancha. Si bien la tenencia del balón favoreció a la visita, la profundidad en los metros finales brilló por su ausencia durante gran parte del complemento.
Las variantes desde el banco de suplentes terminaron siendo la llave táctica para destrabar el cerrojo del equipo local. Los ingresos de apellidos pesados como Sebastián Villa, Enner Valencia y Carlos Palacios le inyectaron una marcha más a la ofensiva en el último cuarto de hora. A pesar de los intentos desesperados del dueño de casa, la última línea auriazul se mantuvo sólida y enfocada en mantener la valla invicta.

Cuando el empate sin goles parecía sellado y el reloj marcaba el minuto 88, llegó el grito de desahogo total para la mitad más uno. Tras una acción gestada a puro empuje en ataque, Facundo "Jagger" Herrera ensayó una palomita espectacular que dejó sin respuestas al arquero Santiago Mele. El joven zaguero se vistió de héroe de la jornada, coronando una gran actuación y desatando la locura total en el banco visitante.
Boca sigue líder de la Tabla Anual
Esta agónica victoria significa mucho más que tres puntos para la institución azul y oro. El triunfo le permite a Boca recuperar y asegurar la cima de la Tabla Anual con 57 puntos. En la Zona A del Clausura, el Xeneize se mantiene en la segunda posición con 27 unidades.

A partir de ahora, el cuerpo técnico tendrá una semana de trabajo con los ánimos por las nubes para diagramar el próximo desafío del Torneo Clausura. La necesidad de seguir aceitando el funcionamiento colectivo sigue vigente, pero ganar esta clase de clásicos aporta una inyección de confianza que no se compra en ningún lado. El Xeneize volvió a demostrar que, aun en las paradas más bravas, el fuego sagrado de su historia siempre termina diciendo presente.
En la próxima jornada, se viene el Superclásico ante River en La Bombonera.


