Mauricio Chicho Serna, exintegrante del disuelto Consejo de Fútbol, detalló el fuerte cruce que mantuvo con los líderes del plantel en la previa de los octavos de final de la Copa Libertadores 2022. La disputa por los premios económicos desató un conflicto interno que marcó un antes y un después en el conjunto Boquense.
Aquella dolorosa eliminación ante Corinthians por la Copa Libertadores 2022 dejó heridas profundas en la institución azul y oro que aún resuenan. En las horas previas al encuentro de vuelta, la tensión escaló drásticamente en la concentración. Los principales referentes de ese plantel exigieron a la directiva arreglar las compensaciones económicas, lo que desencadenó un episodio tan inédito como desgastante.
En una reciente entrevista con El Camerino Podcast, el colombiano recordó cómo fue el cara a cara con Carlos Izquierdoz, Darío Benedetto, Marcos Rojo y Javier García. El foco del conflicto radicaba en una exigencia particular de los futbolistas respecto a las rondas eliminatorias. Según la perspectiva de los líderes, el simple hecho de disputar la fase ameritaba recibir el dinero que le ingresaba a las arcas del club.
Sin embargo, la postura institucional fue inamovible frente al reclamo de los jugadores. El directivo dejó en claro que la filosofía del Xeneize no permite conformismos ni compensaciones ante la derrota. "En un club como este, por perder nadie puede cobrar, es imposible", sentenció firmemente durante el tenso cónclave.
El intercambio subió de tono cuando los jugadores argumentaron que Boca Juniors ya había recibido los ingresos correspondientes a esa llave por parte de CONMEBOL. La respuesta oficial fue tajante: se aclaró que cobrar por jugar es algo exclusivo de los amistosos, pero que en las competencias oficiales el pago obedece al mérito. Esta diferencia de criterios generó una fractura evidente entre las partes antes del partido más trascendental del semestre.
La firmeza de Chicho Serna ante el reclamo
Durante la extensa charla, Chicho Serna confesó que tuvo una discusión muy fuerte con Izquierdoz, quien en aquel entonces portaba la emblemática cinta de capitán. "Carlos, esta es mi posición y de acá no cedo para nada, no quiero que nadie se gane un peso si no se lo merece", le comunicó de forma directa. Incluso, llegó a afirmar que si el presidente ordenaba lo contrario, él mismo no lo aceptaría, instándolos a salir a la cancha a ganar para luego reclamar la totalidad del dinero.
Lamentablemente para el club de la Ribera, el desenlace deportivo de aquella serie no fue el esperado y el equipo cayó en la fatídica tanda de penales. Este fracaso copero, combinado con el desgaste del motín en la concentración, tuvo repercusiones inmediatas. El cuerpo técnico de ese momento decidió marginar a Izquierdoz del once titular, marcando el inicio de su salida definitiva de la institución.

Hoy, a la distancia, esta revelación arroja luz sobre uno de los episodios más herméticos de los últimos años en el mundo Boca. Queda claro que la directiva priorizó sentar un precedente disciplinario, reafirmando que en el Xeneize la gloria deportiva es el único camino válido hacia el reconocimiento económico.


