El destino de Boca en la Copa Sudamericana se definirá este martes a las 21:30 en el mítico Maracaná ante Vasco da Gama. Para este trascendental encuentro, donde el Xeneize debe revertir el 1-0 de la ida, la entidad continental dispuso una curiosa medida sobre la indumentaria.
Para el compromiso que definirá la llave de semifinales en Río de Janeiro, la máxima entidad del fútbol sudamericano oficializó que la institución azul y oro saltará al campo de juego luciendo su tercera equipación de la temporada 2025/2026. Esta casaca alternativa será la elegida para ir en busca de otra hazaña en tierras brasileñas.

El Xeneize llega a este duelo de vuelta con la imperiosa necesidad de conseguir una victoria tras el tropiezo por 1-0 sufrido hace apenas una semana en La Bombonera. Aquella noche dejó una sensación amarga porque el equipo pudo haberse puesto adelante en el marcador, pero la ilusión de alcanzar una nueva final internacional se mantiene absolutamente intacta. El plantel es consciente de que los márgenes de error se redujeron a cero para mantener vivo el gran objetivo del año.
Históricamente, el Maracaná ha sido un escenario de tintes épicos para el club de la Ribera, y ahora será nuevamente el teatro de operaciones donde se defina gran parte del semestre. Jesús Valenzuela será el árbitro principal del partido y en el VAR estará Juan Soto. La transmisión del encuentro estará a cargo de la pantalla de DSports y se podrá seguir también por ESPN en Disney+.
Cómo define la CONMEBOL la indumentaria de Boca y sus rivales
La elección de la indumentaria para los duelos internacionales no es azarosa, sino que responde a un proceso normativo estricto que Boca debe cumplir a rajatabla. Antes del inicio de cada torneo, los equipos deben registrar en plataformas oficiales, como el sistema COMET, sus diferentes opciones de uniformes, incluyendo la primera, segunda y tercera equipación junto a las de los arqueros. Esta presentación previa es el primer paso burocrático ineludible para recibir la habilitación correspondiente.
Una vez enviada la documentación, la Dirección de Competiciones y Operaciones evalúa y aprueba los colores para evitar confusiones visuales en el terreno de juego. Por regla general, se prioriza que el conjunto local vista su uniforme oficial titular y que existan tonos predominantemente oscuros contra claros para favorecer la visibilidad y las transmisiones televisivas. En caso de similitud evidente, el ente rector tiene la potestad absoluta de exigir modificaciones en la combinación cromática de los visitantes.

Finalmente, el rigor del reglamento se traslada a las entrañas del estadio en las horas previas al pitazo inicial. En la antesala del partido, el Delegado de la CONMEBOL junto con el cuarto árbitro realizan una verificación física exhaustiva en la puerta de los vestuarios. Allí confirman de manera indeclinable que la ropa desplegada por los utileros coincida exactamente con la indumentaria que fue previamente homologada desde Luque.
Lo que llama la atención es que Boca tiene una camiseta alternativa confeccionada para esta temporada que cumple con los requisitos: la suplente blanca con rayas azules es perfectamente elegible para este encuentro y reglamentariamente se puede usar si la Confederación la aprueba. Algo que evidentemente no sucedió o se haya decidido mantener por ¿cábala?...


