Cada vez que el banco de Boca entra en zona de turbulencias o se busca un nuevo conductor, su nombre es uno de los primeros en sobrevolar el radar. Conoce la institución desde adentro por su paso como jugador y, aunque se cruzó de vereda, el periodismo lo sigue relacionando con el club de la Ribera.
Se trata de Ricardo Gareca. En esta oportunidad, el experimentado entrenador dejó una reflexión que rápidamente hizo eco en el pueblo azul y oro. El Tigre brindó un análisis sin filtro sobre la idiosincrasia del fútbol argentino y se detuvo particularmente en el gen competitivo que separa al Xeneize del resto de los equipos del país, ¿en un intento por acercarse a los hinchas?
Sobre lo que une a los dos clubes más grandes del país, sostuvo que “los dos necesitan jugar bien y ganar” arrancó explicando el entrenador, para luego meterse de lleno en la matriz del hincha. “La diferencia puede ser que el hincha de Boca, aunque el equipo gane de una manera que no lo termina de conformar, festeja igual y se pone contento”.

Lejos de quedarse en el molde, Ricardo Gareca profundizó en ese sentimiento de trinchera que caracteriza al Xeneize frente al resto de las instituciones. “El que es de Boca, es de Boca, y el que no, es anti-Boca”, sentenció con firmeza.
Para el Tigre, el hincha convive perfectamente con esa realidad y hasta la disfruta: “Es muy raro que aquel que no sea hincha de simpatice por el club. Como el hincha lo sabe, termina festejando aunque haya ganado el partido hasta con un gol dudoso o de una jugada de suerte. Ellos están contentos y festejan”.
Finalmente, trazó un paralelismo con la exigencia que recae sobre su clásico rival, marcando una clara diferencia de paladar: “Es bastante común que aquel que no sea hincha de River, simpatice por River. Su hincha festejará igual, pero en su ADN está instalado que necesita jugar bien y ganar merecidamente. Y después el resultado”, concluyó.
