Los estudios médicos arrojaron pésimas noticias sobre Leandro Paredes, quien sufrió un desgarro y será baja obligada en el Xeneize. El mediocampista se perderá compromisos fundamentales del calendario, y el cuerpo técnico ya diagrama las variantes para rearmar el equipo en esta etapa decisiva.
El diagnóstico oficial arrojó el peor escenario posible para la institución azul y oro en este tramo culminante de la temporada. Se confirmó que el mediocampista central padece una lesión muscular de grado 2 en el isquiotibial de la pierna derecha. Cabe destacar que este es el mismo músculo que lo viene a maltraer de manera constante desde el mes de abril.
El desgaste físico del volante ha sido abrumador a lo largo del 2026, convirtiéndose en el eje indiscutido de la mitad de la cancha. Disputó un total de 44 encuentros en el año, sumando 36 presentaciones con el manto sagrado de Boca y otras 8 con la Selección Argentina. Acumuló 3315 minutos en el terreno de juego, logrando completar la totalidad del tiempo reglamentario en 22 de esos compromisos.

A esta imponente carga de partidos se le añade la ausencia de un descanso apropiado durante la ventana de mitad de año. Su participación mundialista le impidió realizar la pretemporada junto al resto del plantel Boquense, promediando un desgaste de un partido cada seis días. Este ritmo vertiginoso, sin el reacondicionamiento adecuado, fue el detonante principal de la ruptura fibrilar.
Los partidos que se pierde Leandro Paredes
Los plazos de rehabilitación estipulados por el departamento médico para este tipo de grado de lesión oscilan entre las tres y las cinco semanas. De esta manera, el volante no estará disponible para la trascendental serie de semifinales de Copa Sudamericana frente a Vasco da Gama. Tampoco podrá ser de la partida en los exigentes duelos por el torneo local ante Talleres en La Bombonera y frente a Independiente en Avellaneda.
Esta ausencia prolongada representa un enorme desafío para el esquema de Rodolfo Arruabarrena en semanas claves. El entrenador deberá encontrar el funcionamiento adecuado para sostener la competitividad del club de la Ribera. Será una verdadera prueba de carácter para el plantel, que tendrá que demostrar su jerarquía y templanza sin la presencia de su gran capitán.

El alta médica definitiva será evaluada día a día, dependiendo exclusivamente de cómo responda el futbolista a las cargas y al dolor. La gran meta que se han trazado el jugador y los profesionales de la salud es el Superclásico frente al clásico rival, estipulado para el 1 de noviembre en La Bombonera.


