A pesar de sus profundas diferencias políticas y de protagonizar una de las batallas electorales más tensas en la historia del club, Riquelme y Macri coinciden sobre quién debe tomar las riendas de Boca como director técnico.
El Mundo Boca es un ecosistema donde la política y la pasión futbolística rara vez van por caminos separados. La relación entre Juan Román Riquelme y Mauricio Macri es el ejemplo perfecto de esto: un enfrentamiento histórico que marcó la agenda del club de la Ribera durante los últimos años y que alcanzó su punto máximo de ebullición a fines de 2023.
En aquellos comicios, Macri se presentó como candidato a vicepresidente en la fórmula encabezada por Andrés Ibarra, con el objetivo de destronar al ídolo. Sin embargo, en las urnas, los socios hablaron de manera contundente: Riquelme se consagró presidente con más del 65 por ciento de los votos, propinándole una dura derrota al macrismo y consolidando su poder absoluto en Brandsen 805, en la elección con más participación de la historia del club y el fútbol argentino.

Desde entonces, las aguas nunca se calmaron y las críticas desde la oposición fueron una constante. Sin embargo, en medio de un presente futbolístico y la necesidad de encontrar un rumbo claro, se produjo un fenómeno insólito: los dos polos opuestos de la política boquense coinciden en los perfiles idóneos para ponerse el buzo de entrenador.
La coincidencia de Riquelme y Macri
Hace unos días, Mauricio Macri reapareció públicamente y no dejó pasar la oportunidad para lanzar munición gruesa contra la actual gestión, aunque, en el medio de su dardo, dejó nombres propios: "El técnico de Boca, si tuviésemos un club serio conducido por una comisión directiva seria, no podría dejar de salir de Guillermo Barros Schelotto, Martín Palermo, Carlos Tevez o Rodolfo Arruabarrena", disparó Macri.

Lo llamativo de esta fuerte declaración no es la crítica, que ya es moneda corriente en esta disputa, sino los nombres puestos sobre la mesa. A pesar del fuego cruzado, la actual dirigencia comandada por Riquelme apuntó exactamente a ese mismo riñón a la hora de pensar en soluciones para el banco de suplentes.
Tanto Rodolfo Arruabarrena como Guillermo Barros Schelotto, Carlos Tevez o Martín Palermo comparten un rasgo fundamental: son hombres de la casa, conocen el peso de la camiseta y tienen la espalda suficiente para soportar la presión de este momento de Boca.
En un club dividido por dos visiones antagónicas de gestión, resulta paradójico que el diagnóstico futbolístico sobre quién debe ser el "DT ideal" los encuentre parados en la misma vereda. El presidente acordó con el Vasco para que sea quién se quede con el puesto.
