La emoción se apoderó de Leandro Paredes tras la agónica victoria de Boca sobre Defensa y Justicia que le dio el campeonato al equipo. El talentoso mediocampista se refirió al inmenso valor personal de esta vuelta olímpica y destacó la resiliencia del plantel de cara a los próximos e históricos desafíos internacionales que asoman en el calendario.
El triunfo por la mínima diferencia ante el elenco de Florencio Varela no fue uno más para la institución azul y oro. Significó asegurar la cima de la tabla anual y, para el oriundo de San Justo, la ratificación de que su regreso en julio del año pasado valió la pena. A diferencia de sus primeros títulos en el Apertura 2011 y la Copa Argentina 2012, esta vez fue una pieza fundamental y protagónica en el andamiaje del equipo.
“Es un sueño para mí. Hoy mi psicóloga me mandó una frase que dice: 'A veces no nos damos cuenta de que estamos viviendo nuestro propio sueño'”, relató el volante profundamente conmovido ante los micrófonos. Dejando en claro su gratitud, valoró tanto el trabajo de la directiva para armar un grupo competitivo como el enorme esfuerzo de sus compañeros y de los cuerpos técnicos liderados por Claudio Úbeda y el Vasco Arruabarrena. Su anhelo de triunfar en La Bombonera con su familia en las gradas finalmente se materializó.

Lejos de los egos personales, el exjugador europeo no dudó en deshacerse en elogios para Valencia. El atacante, que justamente ingresó en su lugar a los 76 minutos de juego, fue el autor del grito de desahogo que desató la fiesta total en las tribunas. “Es una muestra de lo que es el grupo, al que le toca jugar lo hace de la mejor manera”, puntualizó sobre la sana e intensa competencia interna que nutre al plantel.
La constancia fue la bandera innegociable del club de la Ribera a lo largo de toda la temporada. Según el propio mediocentro, jamás dejaron de buscar la ventaja hasta el último suspiro, desestimando a la suerte como factor principal y abrazándose al mérito puro de un equipo que supo madurar bajo presión.
Leandro Paredes y la ilusión intacta para un fin de año plagado de finales
El calendario no da ningún tipo de respiro y, superados los merecidos festejos, el Xeneize deberá cambiar el chip con extrema rapidez. El plantel tiene en el corto horizonte la trascendental semifinal de la Copa Argentina frente a Banfield y luego la final de la Copa Sudamericana frente a Atlético Mineiro y posteriormente le quedará la definición del Torneo Clausura.

“Toca disfrutar hoy y mañana, pero a partir del lunes nos enfocaremos en todo lo que viene”, anticipó el mediocampista con total firmeza. Estas declaraciones reafirman la mentalidad de un vestuario que buscará coronar todos los frentes posibles, apoyado en la jerarquía y el hambre de gloria que exige la rica historia de la institución azul y oro.


