Tras el comunicado emitido por Universidad Católica, la dirigencia de Boca Juniors decidió no quedarse de brazos cruzados y elevó un firme reclamo ante la CONMEBOL. El club de la Ribera exige que se respete de manera estricta el reglamento de la Copa Libertadores, el cual estipula un mínimo de 2.000 localidades para la parcialidad visitante.
Para la institución de la Ribera, la seguridad no debe ser una excusa para vulnerar los derechos de los aficionados y las normativas vigentes de la competencia continental. En sus gestiones ante el ente rector del fútbol sudamericano, la dirigencia comandada por Juan Román Riquelme fue tajante al rechazar una oferta previa de apenas 450 entradas por parte del club chileno, argumentando que dicha cifra es insuficiente y no cumple con lo establecido por las autoridades del torneo.
Ante la postura de la Delegación Presidencial Metropolitana de Chile de prohibir el ingreso de público extranjero en el Claro Arena, la directiva Xeneize propuso que, si el estadio original no ofrece las garantías necesarias para cumplir con el reglamento, el encuentro se traslade a una sede alternativa que sí permita la presencia de ambas hinchadas.

Otro de los puntos centrales del conflicto radica en la reciprocidad para el partido de vuelta en La Bombonera. Boca solicitó una garantía formal de que Universidad Católica no solicitará entradas para sus hinchas cuando le toque visitar Buenos Aires.
Esta medida busca proteger al club de posibles sanciones, ya que si Boca decidiera negar el ingreso a los chilenos de forma unilateral en represalia, quedaría expuesto a severas multas económicas por parte de la Confederación Sudamericana de Fútbol si no existe un acuerdo previo o una resolución oficial que lo avale.
Boca espera la palabra de CONMEBOL
Por el momento, la situación se mantiene en un tenso compás de espera, ya que si bien el club chileno dio a conocer su postura basada en las directivas de su gobierno, la CONMEBOL todavía no emitió ninguna comunicación oficial al respecto.

Mientras la incertidumbre crece de cara al próximo 7 de abril, Boca mantiene su postura de no ceder ante lo que considera una arbitrariedad, dejando en claro que el cumplimiento del reglamento es la única vía para garantizar la equidad deportiva en el Grupo D.














