De cara a la crucial semifinal de la Copa Sudamericana, Boca sigue sin conocer el escenario para la revancha programada para el 20 de octubre. La Justicia de brasileña le denegó a Vasco da Gama el uso del estadio Maracaná por el estado del campo de juego, generando un escenario de total incertidumbre.
El tribunal brasileño falló en contra de la solicitud impuesta por el elenco carioca, que pretendía obligar a la empresa concesionaria a ceder el mítico recinto. La jueza Adriana Marques dos Santos Laia Franco determinó que no están dadas las condiciones por las evidentes contradicciones en los informes técnicos sobre el cuidado del césped. Desde el Consorcio argumentaron que albergar este choque pondría en riesgo la recuperación del terreno y afectaría el calendario de la temporada.
Si bien Vasco insiste en que el compromiso no causaría daños irreversibles, el juzgado priorizó la cautela ante la falta de certezas absolutas. Para el conjunto Boquense, esta indefinición impacta directamente en la planificación de la logística y en el armado de la agenda. El cuerpo técnico y la directiva aguardan la resolución final, sabiendo que los detalles organizativos también juegan un papel vital en estas instancias.

Boca espera una resolución
La Confederación Sudamericana de Fútbol es estricta con sus normativas y Vasco da Gama tiene hasta el 10 de octubre para confirmar el escenario, siempre y cuando se mantenga dentro de los límites de Río de Janeiro. Caso contrario, la fecha límite para mudarse de ciudad, es hoy.
El Estadio Nilton Santos aparece hoy como una opción viable y recomendada por los informes de la Policía Militar. Sin embargo, la máxima obsesión del cuadro anfitrión es llevar a la institución azul y oro a São Januário, su estadio.

El gran impedimento para que el duelo se juegue allí es la capacidad, ya que el ente rector exige un aforo mínimo de 30.000 espectadores para esta instancia. Aunque el recinto recibió una valoración positiva para ampliar su aforo a 24.000 asientos gracias al visto bueno de los bomberos, sigue estando muy por debajo de las exigencias continentales. En caso de no lograr los permisos pertinentes, el rival deberá conformarse con las alternativas habilitadas o presentar un recurso exprés.
Para el club de la Ribera, la situación demanda paciencia pero también máxima concentración estratégica. Las dimensiones, el entorno y el estado del campo de juego visitante serán factores determinantes. El desenlace de esta burocracia judicial definirá la fortaleza donde Boca buscará imponer su mística y sellar su boleto a la final.


