La semifinal de la Copa Sudamericana que disputará Boca ante Vasco da Gama entró en un terreno de total incertidumbre tras un nuevo fallo de la Justicia brasileña. Se suspendió la cautelar que permitía el uso del Maracaná, dejando al conjunto Boquense sin escenario confirmado para la gran cita internacional.
La novela logística sumó un capítulo inesperado a pocos días de uno de los duelos más trascendentales del año para la institución azul y oro. El Tribunal de Justicia de Río de Janeiro decidió revocar la medida cautelar que obligaba al Consorcio Fla-Flu a ceder el mítico estadio Maracaná. De esta manera, el escenario del cruce continental vuelve a ser una incógnita absoluta en la antesala del encuentro, a pesar de que CONMEBOL ya lo había confirmado.
El conflicto legal se desató luego de que el elenco carioca lograra una autorización transitoria para hacer de local en dicho recinto frente al Xeneize. Tras esa habilitación inicial, Vasco llegó a vender más de 45.000 localidades en apenas doce horas de apertura. Sin embargo, la reciente intervención de la jueza Suely Lopes Magalhães frenó todo el operativo al considerar irregular la luz verde previa.

La magistrada argumentó que el magistrado interviniente en la cautelar no tenía la competencia técnica para autorizar el uso del estadio. A su vez, remarcó que existe un severo riesgo de seguridad, dado que el mismo día jugarán Flamengo y Botafogo por la liga de básquet en el estadio contiguo. Este revés judicial sacude por completo la agenda del club de la Ribera a escasos días de viajar a Brasil.
El impacto logístico para Boca
Esta desprolijidad organizativa en territorio brasileño representa un gran contratiempo para el cuerpo técnico y la directiva de la institución azul y oro. La diagramación de vuelos, los anillos de seguridad, el alojamiento y el esquema de traslados deben quedar en suspenso hasta nuevo aviso. En las oficinas del club aguardan una respuesta contundente para no poner en riesgo la tranquilidad del plantel profesional.

Por su parte, la Conmebol ya había sido notificada oficialmente y trabajaba codo a codo en los detalles logísticos del encuentro, incluso confirmó que el partido se disputaría en el Maracaná. La repentina anulación de la sede obliga al ente sudamericano a exigirle a los anfitriones una alternativa inmediata y en condiciones para semejante instancia. Aunque los dirigentes locales buscarán una nueva apelación, el tiempo apremia y el Xeneize requiere certezas urgentes para ir en busca de la final.


