Luego de un profundo análisis, Rodolfo Arruabarrena decidió depurar el plantel de Boca y sincerarse con aquellos que no serán tenidos en cuenta. Sin embargo, hay un grupo de jugadores que el entrenador considera a recuperar, ya sea que por cuestiones físicas o de nivel, perdieron terreno y participación en el equipo.
En cuanto a los jugadores que se ilusionan con una nueva chance, aparece el chileno Carlos Palacios. Luego de un semestre completo sin competencia oficial, el oriundo de Renca trabaja con alta intensidad bajo la mirada del Vasco, quien tiene el claro objetivo de devolverle su nivel para potenciar definitivamente la ofensiva del equipo.
El presente de la institución azul y oro exige resultados inmediatos y un rendimiento futbolístico a la altura de su historia. En este escenario de máxima exigencia, el cuerpo técnico comenzó a diagramar un plan de acción para reacondicionar a las piezas fundamentales que fueron quedado marginadas, en algunos casos por lesión. El caso más urgente era, sin dudas, el del delantero, quien no sumó minutos durante la primera mitad del año.

Después de seis meses de estar diferenciado, el atacante volvió a trabajar junto al resto de sus compañeros en el predio de Ezeiza justo sobre el final del semestre y arrancó la pretemporada de la misma manera.
Su ausencia prolongada fue uno de los temas de constante análisis para la directiva, que en su momento confió plenamente en sus cualidades al ficharlo. Hoy, se lo observa participando de los ensayos tácticos con un rigor y una intensidad que ilusionan de cara a la exigente agenda que se aproxima.
Para el entrenador boquense, recuperar el desequilibrio individual en los últimos metros es una prioridad absoluta de su gestión. Sabe perfectamente que contar con una alternativa ofensiva de ese calibre le otorgará variantes sustanciales al Xeneize para afrontar las competencias que tiene por delante.

Las estadísticas del semestre anterior evidenciaron una preocupante falta de sorpresa y frescura en el último tercio del campo. Por ello, la firme apuesta del cuerpo técnico es realizar una readaptación futbolística progresiva pero contundente. La meta es que llegue al reinicio de la actividad oficial en óptimas condiciones, convirtiéndose en un verdadero refuerzo interno para el plantel, caso contrario, podría marcharse en este mercado de pases.
Palacios no es el único a recuperar en Boca
El ambicioso plan de reacondicionamiento no se limita exclusivamente al mencionado atacante, sino que abarca a otros creativos determinantes del plantel. Kevin Zenón y Alan Velasco también se encuentran bajo la lupa clínica del cuerpo técnico, que considera imperioso que ambos recuperen el mejor nivel. Arruabarrena entiende que el engranaje y funcionamiento colectivo del conjunto boquense dependen, en gran medida, de la inspiración de estos mediocampistas.

Por un lado, Zenón ya demostró ser un volante mixto indispensable gracias a su envidiable dinámica de área a área. Por el otro, Velasco posee esa gambeta impredecible que resulta vital para lograr romper los bloques defensivos cerrados que habitualmente se le presentan a Boca.

De cara al calendario que asoma, el Xeneize tiene muy en claro que no necesita mirar frenéticamente el mercado de pases si logra poner a punto a sus propias figuras. Si este tridente consigue recuperar su mejor forma física y técnica, el equipo experimentará un salto de calidad innegable.
