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El mismo error de los últimos años

En épocas de renovación y reestructuración, los defensores son los principales apuntados ante los malos resultados. ¿Que se vayan todos como solución?

El cuerpo técnico junto con Nicolás Burdisso y la dirigencia, apuntan al bloque defensivo como principal asunto a tratar en lo que será el "Nuevo Boca". De la pasada final de Copa Libertadores se han hecho muchas críticas, pero hay una en la que todos coincidimos: que es muy difícil ganar una serie cuando recibís cinco goles en contra; y sí la mayoría cuentan con complicidad de los defensores, como sucedió, llama aún más la atención. Sin embargo, el camino por el que se esta optando, no parece ser la solución.

Hasta el momento, Magallán, Balerdi y Peruzzi son los defensores que han dejado el club. A ellos, se le suma la reciente salida de Leonardo Jara al DC United luego de que no participe de la práctica matutina; el correntino quedó marcado por el hincha tras su bajo rendimiento y lesión en la primera final de Libertadores en La Bombonera. Además, se rumoreó una venta de Goltz a México, el interés reconocido por el club que tienen Gremio y San Lorenzo por Emmanuel Más, la salida de Agustín Heredia en busca de rodaje al igual que Nahuel Molina  Lucero (aunque hay una chance de que si Jara finalmente arma sus valijas, el juvenil se quede) y con la probable falta de cupo, si Nahitan Nández sigue en el Xeneize, el primer apuntado a retirar sus pertenencias de La Boca es Lucas Olaza. Retrocediendo un poco más, cuando miramos los tres palos, lo que también compete a la parte defensiva, Carlos Lampe finalizó su préstamo y no se le renovó, y Agustín Rossi, ante el frustrado préstamo a Estados Unidos, continúa buscando nuevos rumbos.

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Los veranos de Boca ya parecen ser un deja-vu en el que se repite el mismo modus operandi, se pierde un partido -generalmente con errores defensivos- y la dirigencia sale a romper el mercado; el apuntado hoy, es Lisandro Lopez. A este, se le agrega además la falta de títulos a nivel internacional que arrastra el club en los últimos años. Lo cierto es que esta costumbre que viene desde hace un tiempo, no trajo ningún rédito. En 1997, Boca fue subcampeón del fútbol argentino, tras quedar segundo de River; tres años más tarde, levantaba la Copa Libertadores en el Morumbí, y 7 de 11 jugadores repitieron desde el arranque en ambos partidos. Tres años de trabajo y consolidación, llevaron al equipo a conseguir el máximo objetivo.

Con el paso del tiempo, la paciencia tanto de hinchas como dirigentes se tornó ínfima, no se puede esperar tres años, la búsqueda de resultados debe ser inmediata y amerita cualquier cosa, como cambiar varios jugadores de un saque cada doce meses. Pese a que la probabilidad de éxito ante esta formula, quedó demostrado que es casi nula. Si bien la defensa pareció ser, al igual que como se viene reiterando en años anteriores, el punto más bajo en la serie con River, y es un deber reforzarla, las cabezas que ruedan son excesivas. La camiseta de Boca no se la puede poner cualquiera y rendir, eso esta más que claro. Han arribado grandes jugadores a la ribera que no supieron estar a la altura, como también otros no tan considerados que explotaron; es algo incierto. De esta forma, el Xeneize comenzará la segunda parte de la Superliga y una nueva Copa Libertadores, con más dudas que certezas, y en este momento se necesita otra cosa.

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